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miércoles, 19 de septiembre de 2012

En el cerro de las rodelas...

Ciudad de Chimaltenango, puerta del occidente del país.  


Si hay algún lugar sobre la tierra que puede causarme sentimientos encontrados es este, todo depende de la dirección en que vaya, aunque por lo general es un alivio, sobre todo andando en bus, viniendo del oeste porque es acá donde sé que he sorteado la región de asaltos demarcada entre Sololá y Zaragoza, Chimaltenango (Pasando por Los Encuentros, Las Trampas, Chupol y Cipresales) y, haciendo el camino a la inversa, porque veo la Ciudad cada vez más lejos y, por ende, mi casa más cerca. 
Acá se quedó mi abuelo Armando, cerca de la plaza de Santa Ana, de su último viaje (ese que no tiene retorno) tuve noticia meses después de acaecido el deceso. Aún cuando llego me pesa su ausencia y esa es otra de las razones por las que preferiría seguir de largo, pero los motivos me sobran para quedarme y dar la vuelta por la plaza, caminar alrededor de la fuente (entre las más antiguas de Guatemala) y ver a esos dragones que nadie mira, esos que en realidad son gárgolas con efigie de pájaro, o andar hacia la Interamericana, cruzar y dirigirme hacia la Alameda y recordarme que ando sobre los restos de un acueducto del siglo XVIII que, como tantas otras cosas, quedó enterrado para eterna memoria. 

La Ciudad Amurallada o Cerro de Las Rodelas es también, por ratos, mi casa, es el inevitable camino del oeste, es la historia detenida...


jueves, 23 de septiembre de 2010

Entre la música y la historia 3: Las Naik Madera y las Pilas.

El lugar donde se realizó este concierto es conocido como Paraninfo Universitario, uno de los pocos espacios que el grupo de "imbéciles por la autonomía" no lograron cerrar en el último mes. Las muchachas en los instrumentos son las Naik Madera, chicas de ritmo ecléctico, a ratos latinas, por momentos rockeras, que lograron captar la atención de un público selecto que tomó parte de una tarde de sábado para escucharlas. De su música, diré que en particular me dejé llevar por el sonido del acordeón, al tiempo que seguía maravillándome el toque de batería en un par de baquetas guiadas por manos femeninas.



Para no variar, el asunto estriba en que Pepe andaba filmando unas tomas para elaborar un video clip de las patojas y, en apoyo a tales quehaceres terminé, de nuevo, tomando algunas fotos para registrar el proceso. Unos días antes, en el viaje a Parramos citado en un post anterior, el objetivo era el mismo; colaborar con el video. Buscábamos un lavadero comunal que se viera más o menos avejentado pero que tuviese alguna gracia y, de entre todas (aunque al final no se empleó ninguna de las visitadas), los ojos prefirieron la del Parque Central de de la citada localidad chimalteca (última foto) y con esa idea retornamos a Guatemala a comunicarle el hallazgo al Señor Director, osea el Pepe, mostrándole también las imágenes de otras dos pilas ubicadas en el camino de retorno hacia la Antigua. De éstas, la del camino de Pastores ganó por redundante y la imagen de abajo me dará la razón. 

Al escuchar a las Naik Madera se desató el chamuquito que agita la cabeza al ritmo de la batería, que de cuando en vez toca la lira y que siente ganas de volver a las tablas. Luego en las semanas tuve a bien encontrarme con la  la guitarra de Raquel (de la cual escribiré después), la Sexta Virgada, los audífonos en el casco de la moto y las postales de la vida que le sirven de inspiración al concierto diacrónico de la memoria.... 
Post data: por ay se acordarán cuando, en el transcurso de los noventas cambió el slogan de la foto, ese de "es la pila" por el que dice "trrrrremenda en duración"... y ahora mejor compramos alcalinas.

viernes, 16 de octubre de 2009

Hispánico y chimalteco... con un toque familiar


Esta tubería de ladrillos alargados se localiza en Chimaltenango, en las cercanías de la ruta que conduce desde este poblado hacia Los Aposentos, a San Andrés Itzapa, a Parramos...
Hace poco menos de tres semanas, tío Mario Roberto y sus compañeros de trabajo en el COCODE localizaron el hallazgo mientras preparaban el terreno de la Alameda para iniciar el proceso de reforestación del sector que, meses atrás, hubo de ser talado por ordenes municipales amparadas en la excusa de que los árboles eran muy viejos.
Los vestigios resultaron en gran medida interesantes. Al principio pensé que se trataba de una tubería de drenaje de no más de 50 años, pero, al recolectar algunas muestras del tipo de ladrillo empleado y e la argamasa elaborada a base de cal y arena, mismas que luego llevé al IDAEH para que Yvonne las analizara - a ojo de buen cubero  -, se aclaró el panorama, resultando que el cilindro, durante su vida útil en la Época de Dominación Hispánica, era parte de un sistema hidraúlico, quizá un acueduto, que seguía el rumbo que hoy lleva la Alameda.
En el plano personal, la investigación de este rasgo arquitectónico será, además de una puerta abierta en el campo de la mal llamada arqueología colonial, una experiencia peculiar a razón de efectuar un trabajo de la mano con mi tío y la demás gente de su comunidad.  

jueves, 15 de octubre de 2009

De esos lugares a los que siempre vuelvo

Los viajes que comienzan cada vez que Jorge regresa a Guatemala dejan siempre alguna historia que contar, principalmente cuando el recorrido nos adentra en los sitios arqueológicos de las Tierras Altas y del occidente de El Salvador.

Iximche se presentó como la opción a visitar a mediados del año pasado. Desde el inicio, la visita al museo de sitio generó un diálogo coloquial con respecto de los elementos mexicanos previos a la conquista que se presentan como parte del inventario de vestigios de la fortificación Kaqchikel. Luego recorrimos las estructuras de los grupos principales en donde Jorge tomó  como cincuenta fotos con un rollo de treinta y seis exposiciones, mismas que se velaron (o simplemente no salieron) y la tarea hubo de sacarla mi (ahora jubilada) cámara Samsung de 3.5mpx -place comercial here-...
La imaginación vuela desde el ingreso en el Tinamit amurallado, la caballería de Alvardo se abría paso con dificultad en aquel tejido de callejones estrechos en aquel inmerecido recibimiento tras las conquistas efectuadas en territorio K'iche', precursoras de una alianza que terminaría con premura a raiz de los incontables abusos del Tonatiuh... luego la ciudad prendida en fuego y al abandono.
Sin duda aquel diálogo de agosto de 2008 revivió un poco de la historia de Iximche, así pasa cuando voy acompañado. Otras veces,  voy únicamente a quedarme absorto por el paisaje, a contemplar el paso del tiempo, a recargar baterías con el aire frío de Tecpán, a maravillarme del ingenio humano que llevó a edificar todos aquellos templos y palacios en apenas cinco décadas...

                                               ... Y siempre vuelvo.