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sábado, 12 de diciembre de 2015

Montaña

A cada quien le llama la montaña de manera distinta. Hay quienes, como es el caso de Coqui y Marvin, que disfrutan de cargar muchos telenques para dormir cómodos en las cumbres frías de Guatemala. Otros como Marlon y Tony, van porque los engatusamos y se admiran de la montaña y vuelven con nosotros cada que pueden. Yo, caso particular, disfruto caminar ligero y andar a oscuras, tal como fui instruido por Edgar, Daniel, Roberto y Giovanni hace un par de lustros. Pocos chunches, una buena cámara, trípode, coca cola, chocolates y manías.

Cumbre del cerro Ixtájel, con Coqui y Marlon. 5/7/2015

El llamado llegó de niño, cuando subíamos "la montañita" con los amigos de la colonia (la montañita era un promontorio de ripio generado por el movimiento de tierras de cuando hicieron la colonia Santa Rita II, cosa que entiendo ahora de grande). Luego fue Lauren el que nos arrastró a Raúl y a mí hacia las faldas del volcán de Agua, ascenso de asalto, repetido tres veces más en los años siguientes con otros amigos de la misma colonia, luego el Pacaya, luego el Acatenango (inconcluso aún) y luego todos los demás... Y la cumbre siempre es motivo de alegría.

Al fondo aparecen os volcanes de Santa María, Chikabal y Lacandón.
Desde las antenas del Ixtájel 5/7/2015

Cada 5 de agosto, desde que llegué a estas alturas, más de algún chiflado se suma a mi causa y celebramos el día del montañista con un ascenso rápido (al ascenso de este año corresponden las fotos que acompañan esta publicación). Para gusto personal, el cerro Ixtájel es la mejor opción: el paisaje, el nivel de dificultad, la totalidad de las fuerzas de la naturaleza y el anhelo de ver hacia las dos cumbres más altas de América Central, si el cielo se despeja, provocan el deseo de caminar en franco ascenso.

Cualquiera que sea la voz de la montaña, todos los llamados subimos para vivir...


Chuchos

Los perros guardianes. Escena del Baile del Venado,
San Antonio Sacatepéquez, San Marcos.

El tigre se se ha robado la merienda del abuelo. Todos los danzantes ven la escena aterrados. Venados y Sajales lucen atónitos, nadie reacciona, hasta que los chuchos...

Dos perritos de rostro negro salen a la caza del jaguar, con sonajas y dientes contienen la amenaza, presentan batalla al gran felino de las selvas que se ha metido con la comida del abuelo, del amo. Danza encarnizada de poder contra voluntad... sabemos que el felino lleva las de ganar, pero esta vez los canes, persistentes guardianes, recuperarán la comida y la danza de las fuerzas del universo quedará saciada con esta ofrenda de alimento hasta la próxima función.

Esta escena del Baile del Venado, versión del pueblo de San Antonio Sacatepéquez, en el departamento de San Marcos, la pasé desapercibido la primera vez que presencié el evento en enero y fue hasta el mes de noviembre cuando tuve la oportunidad de apreciarla, quedando admirado por esa representación magistral de la voluntad, el trabajo en equipo y la lucha de poderes que plasmaron los antiguos y que, a la fecha, sigue siendo un deleite artístico además de una lección de coraje y valentía, de ritmo, de equilibrio.
 
Moraleja de la historia: Habrá que ser tenaz y valiente, como los chuchos, que siempre arriesgan su vida por el amo, y luchar para salir victorioso, inclusive cuando la amenaza tenga todas las de ganar.

... de vuelta en este tejido diacrónico de mi memoria.

lunes, 26 de enero de 2015

Camioncitos disfrazados

Hacia el occidente estos armatostes avanzan con una lentitud bárbara, llevan los espacios entre butacas reducidos y los de piernas largas sufrimos las consecuencias de tal desfachatez que gana apenas seis espacios para gente sentada-aperchada que, de no ir sobre el cojín, irían igual apuñuscados en el pasillo de estos camioncitos disfrazados como autobuses de colores.

Fuera de todo, las camionetas de parrilla en esta latitud aún se mantienen libres del acoso de la violencia. Si lleva uno tiempo aún es una diversión y un poco una aventura. El año pasado, por ejemplo estuve viajando a Comitancillo (localidad para la cual no hay microbuses) y conocí rutas nuevas que lo llevan a uno a través de la pradera subalpina marquense. Barrancos extremos, caminos de terracería conquistados por esta lata con ruedas. Acá voy, adentro. De retorno vengo cargando con unas ollas que compré en el mercado local y conseguir que llegaran intactas adentro de un chunche de estos es toda una tarea de titanes.



Acá voy, adentro… algunos en el bus de adelante, viajan libres al viento en estos cacastes con parrilla.   

viernes, 21 de noviembre de 2014

Papeles viejos.

 Es un cuarto pequeño con una estantería de metal corrida a lo largo de toda la pared del fondo. El recinto fue seleccionado porque tiene buena circulación de aire y también porque está donde a nadie estorba y donde solo a don Huguito le importa… y ahora también a mí.

Los papeles más viejos datan del siglo XVII, hay intercambio de correspondencia del Supremo Gobierno, la Alcaldía y la Comandancia de Armas; hay inventarios y un sinfín de nombres de vecinos que han sido, o que fueron, el engranaje de la Ciudad Cabecera, del pueblo barreño. Historia entre papeles viejos.

Orientado por el Hugo Del Valle, albacea del pasado marquense y, por ende, del Archivo Histórico Municipal de San Marcos, busco documentos que me narren pasajes de la vida de un presidente y de la familia que dejó atrás cuando se enlistó en el Ejército Reformista. Cada folio, por mínimo dato, le apunta un éxito al proyecto de Lorena, mi amiga historiadora que, en el buen sentido, anda removiendo el avispero del ya no tan próximo pasado.

Aparece doña Celia, don Joaquín, los generales López y Soto, María y Manuel. Hago registro fotográfico de los datos útiles contenidos en cada legajo y, de ganancia, también encuentro a mamá Cacimira, viuda y criando aún a papá Ignacio y tío Mariano que llevan once ausencias a la escuela en un mes no definido de 1874; a papá Santos que le nombran síndico y que luego lo consignan para emprender el viaje a la Capital para integrarse a las fuerzas que sirven al General Barrios sin que pueda entonces ejercer su cargo; y ya para el siglo XX, a papá Gilberto me lo presentan haciéndose cargo de la Tesorería Municipal y, en el enredo, otra vez Manuel, los veteranos del 71, los revolucionarios del 97…
Al fin de cuentas, papeles viejos. 

martes, 20 de noviembre de 2012

San Marcos: Terremoto del 7 de noviembre (IV)

Caminata.

Desde el 7 de noviembre por la tarde, luego del terremoto, la sociedad del Valle Central de San Marcos abre un nuevo sendero. No estaba muy claro de la magnitud de la situación en la ciudad hasta que comenzaron las demoliciones. Ahora sí, los daños se perciben a pleno cuando uno pasa por esas calles donde tanto solar quedó vacío. Esas demoliciones son un caos de emociones y esas fotos que se publican en el facebook, que cada amigo sube para mostrar el antes y el después de su vivienda (de lo que fue) pega fuerte en la cabeza y en el corazón.

Pero desde la noche del 7 arrancó la caminata. El montaje de albergues tan a tiempo, la ayuda canalizada por medio del Club Rotario, de la Parroquia de San Marcos, de la CONRED y de otras instituciones grandes ha sido un alivio y también una empresa de unión. Y los aportes pequeñitos de particulares que se han convertido en grandes donaciones porque llegan a donde el Estado y la iniciativa privada no llegan. Es así como se reconstruye el camino y se da el primer paso.

Luego nos encontramos todos en el camino, algo asustados, pero despiertos, haciendo lo que nos toca y un poco más, acarreando víveres, láminas y muebles, llevando sueños e ideas frescas, que tienen que ser energía suficiente para darle vida, otra vez, a las ciudades gemelas del Valle Central de San Marcos.




martes, 13 de noviembre de 2012

San Marcos: Terremoto del 7 de noviembre (III)


Remis.


Casa Remis, meses antes del terremoto.
Hoy en la tarde decían que ya estaban abiertos los agujeros para colocar la dinamita, si esto es cierto, el edificio centenario más bonito de San Marcos caerá con toda la gloria de seguir dando de qué hablar pues será la primera estructura  implosionada del occidente de Guatemala, muerte digna e imponente para esa casa que albergó el primer estudio fotográfico de San Marcos  (de don Nicho Remis), que personificó al Maestro Constructor Enrique Menaldo, quien dio vida a nuestras calles con sus decoraciones impresionantes de mampostería, madera y ladrillo, que en los últimos tiempos fue mi lugar preferido para desayunar en el restaurante ubicado en su planta baja. Será, después de las vidas humanas, la pérdida más grande que tendrá nuestro valle. 

A estas horas, aún con la esperanza de una intervención prodigiosa por parte de Patrimonio Cultural, me despido con estas imágenes del excelente edificio.

En la pared del fondo hay una leyenda de grafitti que dice "Demolición Total. Dinamita." Fotografía de la noche de ayer.




San Marcos: Terremoto del 7 de noviembre (II)


Polvo.

Estas son nuestras calles, acá vivimos y andamos. A partir del evento geológico del 7 de noviembre, la situación es deprimente. Las lindas callecitas de San Marcos ahora forman parte de un valle polvoriento, en una postal que pinta un panorama como de villa ubicada en medio del desierto. La ciudad que se engalana con sus monumentos de comienzos del siglo XX, para hoy, ya no es lo mismo. Los rumores de pérdida van confirmándose con el pasar de las horas, es así que las demoliciones comenzaron ayer frente al Chalet San Miguel, en la Calle Real, en los alrededores de la Bonilla (en las calles donde vivió la familia de mi mamá), en el Cantón Santo Domingo, casa tras casa “en polvo te convertirás” así seas casita de habitación o edificio histórico (como el Edificio Remis) y la vida, de todas formas sigue. La calamidad entre todo deja saldo positivo, esa unidad marquense donde todos tratamos de levantarnos juntos entre víveres, agua purificada, tractores, ingenieros y polvo. 



sábado, 10 de noviembre de 2012

San Marcos: Terremoto del 7 de noviembre

Para el día de hoy las labores de demolición han comenzado en la cabecera departamental.

La mañana del 7 de noviembre comenzó con un movimiento sísmico de magnas proporciones que, a eso de las 10 de la noche ya había sido declarado oficialmente como terremoto. Haciendo la cuenta, el evento  causó daños severos a todas las casas de los cascos urbanos de San Marcos y San Pedro, entre otros municipios. El susto generalizado y la gente comenzando a limpiar los escombros en sus casas se vieron desde los minutos siguientes y, ya para las cuatro, la población hacia el recuento de daños.

Yo he visto con tristeza que las casas de varios amigos quedaron inservibles y, de plano, dada mi profesión he visto con tristeza como los monumentos históricos, en especial las casas de inicios del siglo XX se van cayendo a pedazos, que algunas tendrán que ser demolidas y que, si pretendemos conservar alguna, habrá que esperar una intervención eficaz de las autoridades de Patrimonio Cultural que puedan gestionar los recursos necesarios para tal efecto. De la población he de decir que me parece que todos tienen una actitud positiva y, desde las posibilidades de cada uno, se ha hecho el esfuerzo por  salir adelante en estos primeros días. Fuera de todo, ahora queda demostrado que tenemos la unidad necesaria para sacar adelante a nuestra pequeña ciudad.











domingo, 14 de octubre de 2012

Los caminos del agua 1: y tanto va el cántaro...

Estas dos imágenes corresponden al acueducto de Tejutla, una de las obras de finales de la Época Hispánica más imponentes del altiplano marquense. Este sistema de arquería de medio punto construido de mampostería, piedra y ladrillo puede observarse en una serie de vestigios a lo largo del "camino del agua" y se encuentra en grave riesgo de desaparecer. 
La importancia de esta obra de la ingeniería de finales del siglo XVIII radica en la calidad de construcción que soportó la embestida de la tierra provocada por el nacimiento del volcán Santiaguito, hecho geográfico que cambió por completo la configuración del paisaje de San Marcos y Quetzaltenango, causando, entre otros estragos, la ruina de la antigua iglesia de San Pedro Apóstol en San Pedro Sacatepéquez y los daños irreversibles al Cuartel de San Marcos que terminó demolido a principios de los años 80s. 


Los datos históricos del acueducto son escasos, su fecha exacta de construcción es incierta y su utilidad para la población se infiere pero no cuenta con registros escritos, es menester de arqueólogos e historiadores resolver sus enigmas. A través de la referencia visual muestro, en la fotografía de la parte superior, uno de los arcos menores que permitían el traslado de liquido hacia la población (corresponde al tramo medio) y, en la foto inferior, se observa el mismo acueducto a su paso por el sector de Los Arcos en jurisdicción de la  aldea Esquipulas. Los daños en cada uno de los sectores se van desde los desprendimientos de tierra en el camino del agua, pasando por la nula actividad de consolidación y conservación hasta la destrucción sistemática por parte de una familia de pobladores que viven literalmente al pie del sistema de arcos, empleando dos de éstos como muros exteriores de su vivienda y colocando todo tipo de elementos intrusivos en los muros de mampostería. Pero el mayor de sus detractores es la indiferencia de la población local y de la autoridad municipal aunando a la ausencia de representantes del Departamento de Monumentos Prehispánicos y Coloniales de la Dirección del Patrimonio Cultural que, con sus omisos (los de todos estos sectores) están dejando que esta edificación tan resistente sucumba ante la mano de los habitantes y la fuerza de una naturaleza deteriorada por la misma mano. 
  

Y vuelta a lo mismo, para los marquenses y, en especial medida, para los vecinos tejutlecos, debe convertirse en una necesidad preservar este monumento pues la construcción de la identidad local está basada en su patrimonio histórico y cultural, esperaría que en algún momento, podamos integrarnos de manera que cada uno, desde su especialidad, pongamos nuestro empeño en hacer algo trascendente en ese espacio donde algunos vivimos donde otros crecieron y al que todos los aludidos le guardamos un cariño entrañable... entonces, insisto: ¿Qué hacemos?


lunes, 9 de abril de 2012

Trencito (de playa y frontera parte 3)

Confieso que los campos de feria me causan terror... me parecen lugares sombríos, meras réplicas del desarrollo industrial con muchos puntos ciegos donde cualquiera puede esperar para cometer alguna fechoría. Pero igual, este sábado terminé arrastrado por los patojos del campeonato de voley playa y paré sacando algunas imágenes como esta de arriba. La imagen es terriblemente nostálgica, de esa cuenta decidí agregarle desde la toma original un filtro cálido (ideal para atardeceres) con la pretención de alcanzar esos tonos ferrosos, como de recuerdo, que me llevan de vuelta a los campos del Hipódromo de Norte, al Esquilandia de la San Juan...

Debo confesarlo: Creo que llevaba como veinte años de andar aborreciendo el mar, pero este campo de feria y las caminatas en la arena de estos días han sido impresionantes...

Mar (de playa y frontera parte 2)

Este es el mar. Ese lugar salvaje y furioso, cálido hasta decir no más en estas latitudes y, para estos días, lleno por un mar de gente que se cuenta infinito cual granos de arena en estas playas de origen ígneo. 
Las costas de San Marcos, lugar de contrastes que terminaron por dejarme fascinado de un viaje que ni por broma hubiese planeado hacer en plena Semana Mayor. Así fue que, luego de recorrer tres horas de camino desde mi pequeña ciudad, encontré estos contrastes durante los espacios que me dejó el trabajo de fotografía realizado para cubrir el torneo de Voley que mi prima Gabriela organizó en conjunto con su amiga Lucrecia (la mamá de los poyitos.. jeje) y de la Licenciada Navarijo, alcaldeza plenipotenciaria de la mar del suroeste. 

Playas donde camina la soledad entre el mar de gente. Miles de personas procedentes de las Tierras Altas de San Marcos y Quetzaltenango que viene por distracción o por negocio y que encuentran en el mar ese calor tan fastidioso que irónicamente refresca los espacios cotidianos... Imagino que las olas se llevan la tristeza mar adentro y creo que la imagen de abajo me presta sus argumentos para decir cómo me siento cuando veo la costa: basto mundo de arena que, muchas veces, me sienta grande.

Y termino los días resguardado en los atardeceres, tirado boca arriba para contemplar las nubes esas que en casa puedo tocar (literalmente), que acá están tan lejos... tan altas.

Granizadas (de playa y frontera parte 1)

Nos encontramos en la playa de Ocós, cerca de las instalaciones del restaurante municipal, uno de esos atractivos perdidos a plena vista, Abel es quien prepara las Granizadas.

Migrante, igual que la mayoría de nosotros los que habitamos estas tierras, regresó a Guate después de viajar por todo el hemisferio norte y trabajar en Alaska y México, de donde cruzó para reencontrarse con una tierra de la cual no tenía memoria. Con la idea de comenzar en este nuevo lugar (como la mayoría por acá), se instaló para el feriado de la Semana Santa con su carreta de granizadas de limón, nance y tamarindo  y fue así, en las compras del citado producto que comenzó la conversación que se prolongó por dos días dado su conocimiento de los caminos que yo añoro y mis sapiencias de este país que él ve con tan buenos ojos. 
Parece ser que así, entre granizadas, es que nacen las amistades. 


viernes, 12 de febrero de 2010

De riscos, iglesias y mercados (parte 3)

Al pasar del entronque de San Lorenzo, en dirección hacia Ixchiguán, una serie de aldeas van dejándose ver sobre la planicie superior del cerro Serchil. La más poblada de estas pequeñas villas es San Sebastián, la cual busca, desde hace algunos años, su acenso a categoría de municipio, lo cual esta visiblemente justificado, más allá de su extensión de área urbana, en la importancia comercial que esta puerta del Altiplano Marquense ostenta entre los poblados de la montaña, contando con el mercado más grande al norte de San Pedro Sacatepéquez, donde inclusive la población de la cabecera departamental, en algunas ocaciones, acude para abastecerse de los productos frutales procedentes de Tejutla, San Lorenzo y Tacaná. Allende la variedad de producto agrícola, los viernes de plaza resultan peculiares cuando el mercado de animales se instala en el predio contiguo a los puestos de manías y vegetales a la orilla del asfalto, lo cual entorpece el tránsito de  automotores que circulan por allá.
Varias han sido las cosas que llamaron mi atención de aquel recorrido de mercado en nuestro camino de retorno luego de visitar Tacaná, quizá la nostalgia de mi madre por conseguir manzanas de semilla local haya sido el facotr principal que nos obligó a detenernos en aquel punto donde, además, compramos manías y, ya sobre la ruta, nos despedimos del paisaje que corona el Tajumulco.

sábado, 9 de enero de 2010

¡Lleeeeve sus helados!


En recuerdo de Pepe Paredes, Amigo y Maestro.

Y bueno, muy del equipo de arqueólogos, del grupo que trabajó en campo en Chukmuk, ha sido el consumo de helados artesanales. Ya en un post anterior había presentado una imagen del chavito que nos vendía estos tentenpiés al llegar al medio día y presento ahora otras imágenes de esta micro industria artesanal que, en días soleados, es capaz de salvarle la vida a propios y extraños cuando se está prácticamente a la mitad de la nada, en terrenos donde la abarrotería más próxima se encuentra a no menos de un kilómetro de distancia.
Estas imágenes que acá presento corresponden a una misma situación acaecida en tres momentos distintos: La primera fotografía puedo llamarla "El hacedor de Cornocopias", caballero de muy buenos modales que, inclusive, aceptó que realizara yo este retrato que surgió de idea de mi madre quien, en sus remembranzas durante el viaje a Tejutla de diciembre, me comentó que esta era la forma como tradicionalmente se hacían los helados allá en San Marcos cuando ella aún residía en aquellas latitudes.
La foto siguiente corresponde al día de toma de pocesión de la Alcaldía Comunitaria de Chukmuk en la cual se enlaza la imagen de la carretilla de una de las empresas heladeras más conocidas de Guatemala, con el atuendo curioso, de botas vaqueras y sombrero, del vendedor, en un día que resultó largo y caluroso. 

Finalmente, la tercera toma corresponde a la plática entre Sergio y el chavito de los helados de piña, presentación de bolsa plásitca, semejante a la de los "cuquitos" que de niño compraba en la tienda a cinco len (aunque esos se emplasticaban de manera industrial). La charla, por cierto, daba vueltas al rededor de las explicaciones de mi compañero de trabajo acerca del funcionamiento del GPS las cuales, el nuevo amiguito del proyecto, atendía con asombro e interés científico.
En los tres casos, los personajes centrales de las fotografías, aliviaron jornadas de mucha caminata con la frescura de aquel producto, llevado en carretilla o en hielera de mecapal, que, repito, es muy del gusto de este grupo de arqueólogos.

jueves, 7 de enero de 2010

Patrimonio de Tejutla


Entre nogales y manzanos, la Villa de Tejutla conserva, con mucha dificultad, elementos históricos plasmados en su arquitectura y trazo urbano que rememoran glorias pasadas. La torre del reloj, muy al estilo del período reformista (fotografías superiores) corona el centro del casco urbano que unifica de manera imperceptible las poblaciones de Santiago Tenango y Texutla, los dos barrios que surgierno a partir de la Época de Dominación Hispánica y que, posteriror al desastre causado por los retumbos del Cerro Quemado (Quetzaltenango) a mediados del siglo XVII se conviriteron en esta émerita población.
En las afueras del pueblo se encuentran los remanentes de un acueducto de arquería (fotografías inferiores), este vestigio, en viajes anteriores, lo había pasado inadvertido pues, de manera errónea, creía que "los arcos" se encontraban en Tacaná y sólo fue preguntando que la búsqueda de tal obra de ingeniería culminó con éxito en diciembre del año recién pasado, quedando ya la espinita clavada de querer investigar un poco de las razones que le dieron tanta grandeza al Curato de Texutla, el cual queda evidenciado en estas obras que sólo se edificaban en sitios que representaban un ingreso considerable para el erario o en pueblos estratégicos en la adminstración de las encomiendas.

De tal cuenta, fuentes como el Diccionario Geográfico de Guatemala (Francis Gall 1983. ed. IGN) presentan datos sueltos acerca de la existencia de tejedurías y trabajo en cuero. Asimismo, tanto en la fuente arriba citada, como en la página de la Asociación Tejutleca (www.asociaciontejutleca.es.tl) se menciona el trabajo de hilados y la presencia de cultivos de tuna, lo que hace pensar que la Encomienda local debió dedicarse de manera exitosa a la producción de grana, además de la siembra y procesamiento del trigo, actividad en la cual este municipio llegó a ocupar el segundo lugar en el ámbito nacional (ibíd. Asociación Tejutleca).
Espero regresar pronto a estos parajes para indagar un poco más acerca de  la historia que guarda el altiplano marquense.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Tajumulco y Tacaná




Estas imágenes corresponden a las dos cumbres más prominentes de Guatemala, los volcanes de Tajumulco y Tacaná, ambos ubicados en el territorio marquense, muy próximos a la frontera con México. Sobrepasando las nubes, desde la cumbre nevada del Tajumulco, expreso mi deseo por un 2010 lleno de buen viento y bendiciones para vos, que acompañás este güipil diacrónico de la memoria.

En la azotea de Centroamérica



Este viaje fue inesperado, habíamos platicado, días antes, de emprender camino a cualquier parte el fin de semana posterior a la Navidad y el mismo 24 surgió la idea de ascender al punto más alto de la América Central para acercarnos a la nieve que calló la semana anterior, evento de características únicas en estas regiones templadas, del clima perfecto del Istmo.
El gabinete en pleno -Sanchez, Giovany, Edgar, Roberto y yo-  aprobó la expedición e integramos al equipo a Pepe y pactamos la salida para el 26 hacia el Altiplano con la intención de tomar por asalto el volcán el 27. Para no variar, hubo que perderse al momento de buscar la entrada, pues el único de todos que había llegado a la cima (y de eso hacía como una década) era Edgar. Después iniciamos la caminata en las faldas del coloso, acompañados durante el recorrido por un cielo despejado y la imágen de la cumbre blanca que constituía el objetivo principal de la última salida del 2009.

Tras varias horas, con el grupo partido, Pepe y yo nos desviamos hacia las faldas de la cumbre Centroamérica, las más pequeña de las tres que conforman la cima, y nos adentramos en el hielo para tomar algunas fotos y disfrutar de aquel acontecimiento inusual y desde este punto, el ascenso tomo un tinte  de reto, con la emoción de llegar al cráter, siempre a paso cadencioso para no cansarnos antes de tiempo.
Al llegar a la zona de campamento nos reunimos todos, con excepción de Sanchez, que había alcanzado ya la cumbre, para salir entre el hielo en dirección del techo de Centroamérica, mismo que alcanzamos tras cinco horas de recorrido.

La nieve, una capa blanca que de a poco tornó en un granizo fino nos esperaba y luego de contemplarla, de percibir su magia, de caminar sobre ella, alcanzamos la cumbre (y también a Sanchez), colocándole de esta manera el broche de oro al año que se despide, con mucho cansancio y toda la satisfacción necesaria para comenzar "la cuesta de enero" con una historia más en el tejido de la memoria.