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sábado, 12 de diciembre de 2015

Chuchos

Los perros guardianes. Escena del Baile del Venado,
San Antonio Sacatepéquez, San Marcos.

El tigre se se ha robado la merienda del abuelo. Todos los danzantes ven la escena aterrados. Venados y Sajales lucen atónitos, nadie reacciona, hasta que los chuchos...

Dos perritos de rostro negro salen a la caza del jaguar, con sonajas y dientes contienen la amenaza, presentan batalla al gran felino de las selvas que se ha metido con la comida del abuelo, del amo. Danza encarnizada de poder contra voluntad... sabemos que el felino lleva las de ganar, pero esta vez los canes, persistentes guardianes, recuperarán la comida y la danza de las fuerzas del universo quedará saciada con esta ofrenda de alimento hasta la próxima función.

Esta escena del Baile del Venado, versión del pueblo de San Antonio Sacatepéquez, en el departamento de San Marcos, la pasé desapercibido la primera vez que presencié el evento en enero y fue hasta el mes de noviembre cuando tuve la oportunidad de apreciarla, quedando admirado por esa representación magistral de la voluntad, el trabajo en equipo y la lucha de poderes que plasmaron los antiguos y que, a la fecha, sigue siendo un deleite artístico además de una lección de coraje y valentía, de ritmo, de equilibrio.
 
Moraleja de la historia: Habrá que ser tenaz y valiente, como los chuchos, que siempre arriesgan su vida por el amo, y luchar para salir victorioso, inclusive cuando la amenaza tenga todas las de ganar.

... de vuelta en este tejido diacrónico de mi memoria.

lunes, 26 de enero de 2015

Camioncitos disfrazados

Hacia el occidente estos armatostes avanzan con una lentitud bárbara, llevan los espacios entre butacas reducidos y los de piernas largas sufrimos las consecuencias de tal desfachatez que gana apenas seis espacios para gente sentada-aperchada que, de no ir sobre el cojín, irían igual apuñuscados en el pasillo de estos camioncitos disfrazados como autobuses de colores.

Fuera de todo, las camionetas de parrilla en esta latitud aún se mantienen libres del acoso de la violencia. Si lleva uno tiempo aún es una diversión y un poco una aventura. El año pasado, por ejemplo estuve viajando a Comitancillo (localidad para la cual no hay microbuses) y conocí rutas nuevas que lo llevan a uno a través de la pradera subalpina marquense. Barrancos extremos, caminos de terracería conquistados por esta lata con ruedas. Acá voy, adentro. De retorno vengo cargando con unas ollas que compré en el mercado local y conseguir que llegaran intactas adentro de un chunche de estos es toda una tarea de titanes.



Acá voy, adentro… algunos en el bus de adelante, viajan libres al viento en estos cacastes con parrilla.   

martes, 13 de noviembre de 2012

San Marcos: Terremoto del 7 de noviembre (III)


Remis.


Casa Remis, meses antes del terremoto.
Hoy en la tarde decían que ya estaban abiertos los agujeros para colocar la dinamita, si esto es cierto, el edificio centenario más bonito de San Marcos caerá con toda la gloria de seguir dando de qué hablar pues será la primera estructura  implosionada del occidente de Guatemala, muerte digna e imponente para esa casa que albergó el primer estudio fotográfico de San Marcos  (de don Nicho Remis), que personificó al Maestro Constructor Enrique Menaldo, quien dio vida a nuestras calles con sus decoraciones impresionantes de mampostería, madera y ladrillo, que en los últimos tiempos fue mi lugar preferido para desayunar en el restaurante ubicado en su planta baja. Será, después de las vidas humanas, la pérdida más grande que tendrá nuestro valle. 

A estas horas, aún con la esperanza de una intervención prodigiosa por parte de Patrimonio Cultural, me despido con estas imágenes del excelente edificio.

En la pared del fondo hay una leyenda de grafitti que dice "Demolición Total. Dinamita." Fotografía de la noche de ayer.




San Marcos: Terremoto del 7 de noviembre (II)


Polvo.

Estas son nuestras calles, acá vivimos y andamos. A partir del evento geológico del 7 de noviembre, la situación es deprimente. Las lindas callecitas de San Marcos ahora forman parte de un valle polvoriento, en una postal que pinta un panorama como de villa ubicada en medio del desierto. La ciudad que se engalana con sus monumentos de comienzos del siglo XX, para hoy, ya no es lo mismo. Los rumores de pérdida van confirmándose con el pasar de las horas, es así que las demoliciones comenzaron ayer frente al Chalet San Miguel, en la Calle Real, en los alrededores de la Bonilla (en las calles donde vivió la familia de mi mamá), en el Cantón Santo Domingo, casa tras casa “en polvo te convertirás” así seas casita de habitación o edificio histórico (como el Edificio Remis) y la vida, de todas formas sigue. La calamidad entre todo deja saldo positivo, esa unidad marquense donde todos tratamos de levantarnos juntos entre víveres, agua purificada, tractores, ingenieros y polvo. 



sábado, 10 de noviembre de 2012

San Marcos: Terremoto del 7 de noviembre

Para el día de hoy las labores de demolición han comenzado en la cabecera departamental.

La mañana del 7 de noviembre comenzó con un movimiento sísmico de magnas proporciones que, a eso de las 10 de la noche ya había sido declarado oficialmente como terremoto. Haciendo la cuenta, el evento  causó daños severos a todas las casas de los cascos urbanos de San Marcos y San Pedro, entre otros municipios. El susto generalizado y la gente comenzando a limpiar los escombros en sus casas se vieron desde los minutos siguientes y, ya para las cuatro, la población hacia el recuento de daños.

Yo he visto con tristeza que las casas de varios amigos quedaron inservibles y, de plano, dada mi profesión he visto con tristeza como los monumentos históricos, en especial las casas de inicios del siglo XX se van cayendo a pedazos, que algunas tendrán que ser demolidas y que, si pretendemos conservar alguna, habrá que esperar una intervención eficaz de las autoridades de Patrimonio Cultural que puedan gestionar los recursos necesarios para tal efecto. De la población he de decir que me parece que todos tienen una actitud positiva y, desde las posibilidades de cada uno, se ha hecho el esfuerzo por  salir adelante en estos primeros días. Fuera de todo, ahora queda demostrado que tenemos la unidad necesaria para sacar adelante a nuestra pequeña ciudad.











domingo, 14 de octubre de 2012

Los caminos del agua 1: y tanto va el cántaro...

Estas dos imágenes corresponden al acueducto de Tejutla, una de las obras de finales de la Época Hispánica más imponentes del altiplano marquense. Este sistema de arquería de medio punto construido de mampostería, piedra y ladrillo puede observarse en una serie de vestigios a lo largo del "camino del agua" y se encuentra en grave riesgo de desaparecer. 
La importancia de esta obra de la ingeniería de finales del siglo XVIII radica en la calidad de construcción que soportó la embestida de la tierra provocada por el nacimiento del volcán Santiaguito, hecho geográfico que cambió por completo la configuración del paisaje de San Marcos y Quetzaltenango, causando, entre otros estragos, la ruina de la antigua iglesia de San Pedro Apóstol en San Pedro Sacatepéquez y los daños irreversibles al Cuartel de San Marcos que terminó demolido a principios de los años 80s. 


Los datos históricos del acueducto son escasos, su fecha exacta de construcción es incierta y su utilidad para la población se infiere pero no cuenta con registros escritos, es menester de arqueólogos e historiadores resolver sus enigmas. A través de la referencia visual muestro, en la fotografía de la parte superior, uno de los arcos menores que permitían el traslado de liquido hacia la población (corresponde al tramo medio) y, en la foto inferior, se observa el mismo acueducto a su paso por el sector de Los Arcos en jurisdicción de la  aldea Esquipulas. Los daños en cada uno de los sectores se van desde los desprendimientos de tierra en el camino del agua, pasando por la nula actividad de consolidación y conservación hasta la destrucción sistemática por parte de una familia de pobladores que viven literalmente al pie del sistema de arcos, empleando dos de éstos como muros exteriores de su vivienda y colocando todo tipo de elementos intrusivos en los muros de mampostería. Pero el mayor de sus detractores es la indiferencia de la población local y de la autoridad municipal aunando a la ausencia de representantes del Departamento de Monumentos Prehispánicos y Coloniales de la Dirección del Patrimonio Cultural que, con sus omisos (los de todos estos sectores) están dejando que esta edificación tan resistente sucumba ante la mano de los habitantes y la fuerza de una naturaleza deteriorada por la misma mano. 
  

Y vuelta a lo mismo, para los marquenses y, en especial medida, para los vecinos tejutlecos, debe convertirse en una necesidad preservar este monumento pues la construcción de la identidad local está basada en su patrimonio histórico y cultural, esperaría que en algún momento, podamos integrarnos de manera que cada uno, desde su especialidad, pongamos nuestro empeño en hacer algo trascendente en ese espacio donde algunos vivimos donde otros crecieron y al que todos los aludidos le guardamos un cariño entrañable... entonces, insisto: ¿Qué hacemos?


miércoles, 19 de septiembre de 2012

Hay de desastres....



Este tiradero lo provocó una curva y un carrito desgobernado que embistió al camión de las gaseosas. En plena interamericana, campesinos y automovilistas nos detuvimos para auxiliar al camionero que tenía la pena del tránsito detenido y de la continuidad de su ruta. Poco más de media hora nos llevó a los presentes, unos veinte individuos quizá dentro de los cuáles nadie se quedó solo mirando, subir todas las cajas del flanco izquierdo del camión, haciendo cadena humana y apoyando las labores de recuperacióon de botellas que no se hubiesen quebrado... desastre de proporciones bárbaras para los amantes de la coca-cola: un regero de gaseosa, chayes y embaces plásticos de unos 20 metros... y una anécdota más para contar inmediatamente después de guardar la moto y entrar a la casa.   



Huitán: ante los ojos de nadie

Porque sucede a diario y hasta en quienes sabemos priva el olvido. Huitán, enmarcado en las montañas de la Cordillera Central de Guatemala, al norte de los volcanes, es uno de esos municipios que la mayoría de guatemaltecos apenas hemos oído mentar. Como paraje, es un punto imponente donde predominan los celajes, hace frío y, como no tiene grandes rótulos publicitarios, el paisaje se impone y deja una sensación de calma... y de ahí para adelante, es puro contraste.

Hablando un poco de números, Huitán cuenta con una población predominantemente maya hablante, mayoría de escaso poder adquisitivo y que ostenta la nada honrosa primera posición en el listado de municipios con alto índice de desnutrición crónica en el departamento de Quetzaltenango y sucede que en tierras que dan para varios cultivos y para el pastoreo de ganado lanar, no crece ni el asfalto porque la pésima administración pública solo se recuerda de este pueblito cuando hay que llamar la atención de la prensa y decir que algo se está haciendo por la salud (la niñez, contra el hambre, la agricultura, el desarrollo...) y luego, de nuevo al olvido por meses. Así pasa en Huitán, en Santiago Chimaltenango, en Concepción Tutuapa, en cada lugar del occidente que visitan las autoridades de Seguridad Alimentaria y las personalidades de Estado y todos los demás venimos y lo vemos como ver llover.


En el espacio personal, este viaje por Paxoj, Huitán -imagen supra-, en labor de acompañamiento a las futuras nutricionistas de Quetzaltenango para realizar un barrido nutricional (medición de peso y talla de los niños en edad preescolar para detectar índices de desnutrición) -imagen infra- y las visitas al Hospital Nacional de Occidente  (de mis cada vez más en lontananza labores en la SESAN), dejaron mi espíritu en la misma situación que está el municipio referido: contradicción total. Me indigna tanta pantomima estatal contrapuesta al esfuerzo de estas futuras profesionales a quienes, en mayoría, sí les importa y hacen lo que está en sus manos, me mueve el tapete la "gracia" esa de tanto ixchoquito desnutrido con el futuro truncado desde los primeros meses de vida y me conmueve que, aún así, sonríen (más que yo, por lo menos), me maravilla el paisaje y creo que se puede, pero sucede que, cuando la cosa aparenta como que comienza a andar bien, luego resulta que siempre no.  
  

Por los caminos de Paxoj, lo incierto es todo y sucede que es,, al final, adonde hay que ir, en donde hay que comenzar a olvidarnos del olvido.

lunes, 9 de abril de 2012

Granizadas (de playa y frontera parte 1)

Nos encontramos en la playa de Ocós, cerca de las instalaciones del restaurante municipal, uno de esos atractivos perdidos a plena vista, Abel es quien prepara las Granizadas.

Migrante, igual que la mayoría de nosotros los que habitamos estas tierras, regresó a Guate después de viajar por todo el hemisferio norte y trabajar en Alaska y México, de donde cruzó para reencontrarse con una tierra de la cual no tenía memoria. Con la idea de comenzar en este nuevo lugar (como la mayoría por acá), se instaló para el feriado de la Semana Santa con su carreta de granizadas de limón, nance y tamarindo  y fue así, en las compras del citado producto que comenzó la conversación que se prolongó por dos días dado su conocimiento de los caminos que yo añoro y mis sapiencias de este país que él ve con tan buenos ojos. 
Parece ser que así, entre granizadas, es que nacen las amistades. 


martes, 11 de octubre de 2011

Octubre en el pueblo del Quiché

A partir de esta entrada, en el güipil diacrónico de la memoria estaré dejando algunos recorridos de fotografía con fines documentales, allende la narrativa acompañada de imágenes que ha sido empleada hasta la fecha. Este primer esbozo corresponde al viaje, efectuado con los estudiantes de arqueología y antropología de la Escuela de Historia, a principios de octubre de 2011.

Las primeras tres imágenes corresponden al templo de Santo Domingo en Sacapulas: campanario, campana y atrio. 







a partir de la cuarta foto, un recorrido entre los edificios y el bosque de pinos cincuentenarios de Q'umarkaaj: Plaza Mayor del sitio, patio para Juego de Pelota y una serie de hongos, líquenes y flor.






En el pueblo del Quiché, octubre de 2011.