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sábado, 12 de diciembre de 2015

Chuchos

Los perros guardianes. Escena del Baile del Venado,
San Antonio Sacatepéquez, San Marcos.

El tigre se se ha robado la merienda del abuelo. Todos los danzantes ven la escena aterrados. Venados y Sajales lucen atónitos, nadie reacciona, hasta que los chuchos...

Dos perritos de rostro negro salen a la caza del jaguar, con sonajas y dientes contienen la amenaza, presentan batalla al gran felino de las selvas que se ha metido con la comida del abuelo, del amo. Danza encarnizada de poder contra voluntad... sabemos que el felino lleva las de ganar, pero esta vez los canes, persistentes guardianes, recuperarán la comida y la danza de las fuerzas del universo quedará saciada con esta ofrenda de alimento hasta la próxima función.

Esta escena del Baile del Venado, versión del pueblo de San Antonio Sacatepéquez, en el departamento de San Marcos, la pasé desapercibido la primera vez que presencié el evento en enero y fue hasta el mes de noviembre cuando tuve la oportunidad de apreciarla, quedando admirado por esa representación magistral de la voluntad, el trabajo en equipo y la lucha de poderes que plasmaron los antiguos y que, a la fecha, sigue siendo un deleite artístico además de una lección de coraje y valentía, de ritmo, de equilibrio.
 
Moraleja de la historia: Habrá que ser tenaz y valiente, como los chuchos, que siempre arriesgan su vida por el amo, y luchar para salir victorioso, inclusive cuando la amenaza tenga todas las de ganar.

... de vuelta en este tejido diacrónico de mi memoria.

martes, 13 de noviembre de 2012

San Marcos: Terremoto del 7 de noviembre (III)


Remis.


Casa Remis, meses antes del terremoto.
Hoy en la tarde decían que ya estaban abiertos los agujeros para colocar la dinamita, si esto es cierto, el edificio centenario más bonito de San Marcos caerá con toda la gloria de seguir dando de qué hablar pues será la primera estructura  implosionada del occidente de Guatemala, muerte digna e imponente para esa casa que albergó el primer estudio fotográfico de San Marcos  (de don Nicho Remis), que personificó al Maestro Constructor Enrique Menaldo, quien dio vida a nuestras calles con sus decoraciones impresionantes de mampostería, madera y ladrillo, que en los últimos tiempos fue mi lugar preferido para desayunar en el restaurante ubicado en su planta baja. Será, después de las vidas humanas, la pérdida más grande que tendrá nuestro valle. 

A estas horas, aún con la esperanza de una intervención prodigiosa por parte de Patrimonio Cultural, me despido con estas imágenes del excelente edificio.

En la pared del fondo hay una leyenda de grafitti que dice "Demolición Total. Dinamita." Fotografía de la noche de ayer.




San Marcos: Terremoto del 7 de noviembre (II)


Polvo.

Estas son nuestras calles, acá vivimos y andamos. A partir del evento geológico del 7 de noviembre, la situación es deprimente. Las lindas callecitas de San Marcos ahora forman parte de un valle polvoriento, en una postal que pinta un panorama como de villa ubicada en medio del desierto. La ciudad que se engalana con sus monumentos de comienzos del siglo XX, para hoy, ya no es lo mismo. Los rumores de pérdida van confirmándose con el pasar de las horas, es así que las demoliciones comenzaron ayer frente al Chalet San Miguel, en la Calle Real, en los alrededores de la Bonilla (en las calles donde vivió la familia de mi mamá), en el Cantón Santo Domingo, casa tras casa “en polvo te convertirás” así seas casita de habitación o edificio histórico (como el Edificio Remis) y la vida, de todas formas sigue. La calamidad entre todo deja saldo positivo, esa unidad marquense donde todos tratamos de levantarnos juntos entre víveres, agua purificada, tractores, ingenieros y polvo. 



sábado, 10 de noviembre de 2012

San Marcos: Terremoto del 7 de noviembre

Para el día de hoy las labores de demolición han comenzado en la cabecera departamental.

La mañana del 7 de noviembre comenzó con un movimiento sísmico de magnas proporciones que, a eso de las 10 de la noche ya había sido declarado oficialmente como terremoto. Haciendo la cuenta, el evento  causó daños severos a todas las casas de los cascos urbanos de San Marcos y San Pedro, entre otros municipios. El susto generalizado y la gente comenzando a limpiar los escombros en sus casas se vieron desde los minutos siguientes y, ya para las cuatro, la población hacia el recuento de daños.

Yo he visto con tristeza que las casas de varios amigos quedaron inservibles y, de plano, dada mi profesión he visto con tristeza como los monumentos históricos, en especial las casas de inicios del siglo XX se van cayendo a pedazos, que algunas tendrán que ser demolidas y que, si pretendemos conservar alguna, habrá que esperar una intervención eficaz de las autoridades de Patrimonio Cultural que puedan gestionar los recursos necesarios para tal efecto. De la población he de decir que me parece que todos tienen una actitud positiva y, desde las posibilidades de cada uno, se ha hecho el esfuerzo por  salir adelante en estos primeros días. Fuera de todo, ahora queda demostrado que tenemos la unidad necesaria para sacar adelante a nuestra pequeña ciudad.











lunes, 29 de octubre de 2012

Sierra adentro: Joyas históricas de los Cuchumatanes

Parte Primera

Desde el pie de la Sierra partimos. Este recorrido lo habré hecho decenas de veces para encontrarme con la historia y, ahora que es recuerdo, lo inicio allí, en el valle del río San Juan, en el arranque de las montañas más imponentes de Guatemala: Los Cuchumatanes. 
Este es Chalchitán, un sitio con mil ochocientos años de historia ininterrumpida, con evidencias arqueológicas que datan del Clásico Temprano. El territorio que ocupa es una planicie aluvial impresionante, aprovechado para el cultivo, de maíz en origen y de cebolla después, que floreció en conjunto con sus productores gracias a la instalación de un sistema de canales que datan, por lo menos, de 1,000 años atrás. Estas acequias prehispánicas transportan el líquido desde el caudal que nace entre las piedras que corresponde al río San Juan, el afluente más conocido y visitado de la cuenca alta del río Chixoy y permitieron contar con abasto para una sociedad productiva, llena de relaciones comerciales identificadas a partir de restos de cerámica, hallazgos de jade y construcciones que refieren un patrón de asentamiento similar al de Kaminaljuyú: Montículos alineados, construcciones de barro estucadas y todo su universo girando alrededor del agua.  


En la fotografía de arriba, se perciben los cultivos de ajo y cebolla actuales desde la cima de uno de los montículos prehispánicos que forman parte del paisaje urbano actual del municipio y sitio arqueológico de Chalchitán.


El viaje continúa para adentrarse en la Sierra, treinta minutos después (siempre, sin error en el tiempo) aparece Chiantla, el corazón de la metalurgia guatemalteca, pequeña ciudad de ascendencia hispana donde se procesa el bronce y donde alguna vez también se trabajó la plata, misma con la cual se fabricaron las vestiduras de la Virgen de Candelaria. Esta imagen que acompaña el texto corresponde a la torre del reloj del siglo XIX, que guarda el mismo estilo constructivo de la torre que se ubica en Momostenango, prueba del desarrollo del partido de Huehuetenango, al cual pertenecían ambos municipios, durante los primeros años de la época independiente.

Aún con el gusto y mis labores en el campo de lo prehispánico, este poblado pequeñito es el paraje que más fascinación me causa en todo el territorio de los Cuchumatanes, por su vida tranquila y su naturaleza artesana de celajes que enmarcan las montañas.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Casa No’j y las patéticas decisiones ajenas.


El día sábado 20 de octubre salió a la luz pública una idiotez fraguada en la concejalía quetzalteca. La sola idea de convertir el Centro Cultural de Xela en una sede para las oficinas de los funcionarios municipales es noticia  para tirarse del pelo y, con todo, la propuesta del concejal décimo, Jorge Rodríguez, va por esa línea (ver nota en http://elquetzalteco.com.gt/quetzaltenango/concejales-vedar-cultura),  pretendiendo transformar Casa No’j en una cueva de ladrones, de funcionarios ineptos que, ni cambiando sus cuchitriles por la impresionante construcción decimonónica van a producir algo bueno para la sociedad altense.


 Es comprensible más no justificable tan patético razonamiento (si existe razón en tal grado de estupidez) ya que hemos visto la manera como la comuna de Quetzaltenango mete la pata en repetidas (y no pocas) ocasiones y tomar un edificio emblemático del centro histórico serviría para legitimar la gloria y el poder de la ignominia en el occidente de Guatemala. Las razones que pueda aducir el concejal, que vayan desde falta de espacio hasta el gusto por abusar del poder, no pueden tener lugar en el país o en ninguna sociedad que pretenda denominarse civilizada, porque dejar a un pueblo sin difusión de las artes y la historia únicamente propiciará  el enraizamiento de una identidad basada en el futbol y la comida… pero Quetzaltenango es más que eso: esta metrópoli, ahora desordenada y con más problemas urbanos que cualquier otra en el país (la mayoría por ineficiencia de las autoridades locales), es una de las áreas geográficas de América Central que mayor producción artística ha tenido desde el siglo XIX. Los arquitectos italianos instalados en su mismo corazón y sus descendientes, han aportado al mundo entero un espacio urbano mágico. Los pintores y músicos han conjugado arte, calles y volcanes para darle vida al mestizo y liberal espíritu altense y cada uno de estos genios han postrado su obra en los muros de la ciudad, en las butacas de sus teatros, en el oído y el alma de los chapines. Y  Casa No’j es el espacio vital de un país dinámico, el único espacio público en toda la región que no distingue clase, que alberga el arte sin esnobismos, con el orgullo de ser de acá: de Guate, de Occidente… de Xela.

 Cada muestra de las artes que tiene lugar en el Centro Cultural de Xela es un paso que Guatemala da hacia adelante, esas exposiciones y eventos a donde acuden más de 100 personas a una inauguración, en un país donde todos creen que a nadie le importa, es la mejor excusa que tenemos para preservar y vitalizar este espacio, para llamar a las protestas así como se llama cuando hay pobreza y hambre, porque el ser humano también necesita del alimento para el espíritu, ese que nace con la difusión de la cultura. Allende lo anterior, el inmueble de Casa No’j fue restaurado con apoyo de amigos extranjeros que dieron su aporte con la única finalidad de convertir una obra magna de la arquitectura en casa de artistas  y ventana de la cultura para el mundo entero.

 Esta vez la vergüenza tiene nombre y apellido y hasta un puesto en el Concejo Municipal de la Emérita Ciudad de Quetzaltenango, esta vez el corazón de la cultura siente rabia, porque Casa No’j, que es la casa de todos, no debe convertirse en una pocilga de burócratas. Y si eso quieren, si no van a darle a la cultura otra alternativa, entonces insto al Concejo a que, como prima por el desalojo, pague recuperando todas las aceras de la zona 1 a la 7, reparando todos los drenajes pluviales (comenzando en Pacajá y terminando en la zona 3), resolviendo de tajo todos los abusos que cometen a diario los microbuseros con la venia de la comuna, pavimentando ese montón de callejones lodosos, pagando la deuda de la luz, limpiando la Terminal de buses y ordenando la misma para que los usuarios caminen seguros y en un ambiente sano y, por último, que edifiquen un centro cultural a la altura del Teatro de la Ópera de Sidney para que ese espacio vital no muera. Después de todo eso  y solo después, daremos pauta los artistas y ciudadanos comprometidos para que muevan a la gente, a las obras de arte y a cada uno de los que visitamos y vivimos Casa No’j, porque, de no ser así, ese lema tan expresivo de, “Arte  y Cultura en Xela” va tener que cambiar por algo así como “Estupidez y prepotencia en Quetzaltenango”… pero debemos aplicarnos y recordar que nosotros, población entera, podemos exigir el respeto de nuestros espacios y presentar una oposición recia y elegante (como artistas, sin violencia) ante las necedades de un concejal que tiene de culto lo que yo de astronauta.

Yemo Chocano Alfaro, ciudadano de la República de Guatemala

Ciudad de Quetzaltenango, 24 de octubre de 2012

domingo, 14 de octubre de 2012

Los caminos del agua 1: y tanto va el cántaro...

Estas dos imágenes corresponden al acueducto de Tejutla, una de las obras de finales de la Época Hispánica más imponentes del altiplano marquense. Este sistema de arquería de medio punto construido de mampostería, piedra y ladrillo puede observarse en una serie de vestigios a lo largo del "camino del agua" y se encuentra en grave riesgo de desaparecer. 
La importancia de esta obra de la ingeniería de finales del siglo XVIII radica en la calidad de construcción que soportó la embestida de la tierra provocada por el nacimiento del volcán Santiaguito, hecho geográfico que cambió por completo la configuración del paisaje de San Marcos y Quetzaltenango, causando, entre otros estragos, la ruina de la antigua iglesia de San Pedro Apóstol en San Pedro Sacatepéquez y los daños irreversibles al Cuartel de San Marcos que terminó demolido a principios de los años 80s. 


Los datos históricos del acueducto son escasos, su fecha exacta de construcción es incierta y su utilidad para la población se infiere pero no cuenta con registros escritos, es menester de arqueólogos e historiadores resolver sus enigmas. A través de la referencia visual muestro, en la fotografía de la parte superior, uno de los arcos menores que permitían el traslado de liquido hacia la población (corresponde al tramo medio) y, en la foto inferior, se observa el mismo acueducto a su paso por el sector de Los Arcos en jurisdicción de la  aldea Esquipulas. Los daños en cada uno de los sectores se van desde los desprendimientos de tierra en el camino del agua, pasando por la nula actividad de consolidación y conservación hasta la destrucción sistemática por parte de una familia de pobladores que viven literalmente al pie del sistema de arcos, empleando dos de éstos como muros exteriores de su vivienda y colocando todo tipo de elementos intrusivos en los muros de mampostería. Pero el mayor de sus detractores es la indiferencia de la población local y de la autoridad municipal aunando a la ausencia de representantes del Departamento de Monumentos Prehispánicos y Coloniales de la Dirección del Patrimonio Cultural que, con sus omisos (los de todos estos sectores) están dejando que esta edificación tan resistente sucumba ante la mano de los habitantes y la fuerza de una naturaleza deteriorada por la misma mano. 
  

Y vuelta a lo mismo, para los marquenses y, en especial medida, para los vecinos tejutlecos, debe convertirse en una necesidad preservar este monumento pues la construcción de la identidad local está basada en su patrimonio histórico y cultural, esperaría que en algún momento, podamos integrarnos de manera que cada uno, desde su especialidad, pongamos nuestro empeño en hacer algo trascendente en ese espacio donde algunos vivimos donde otros crecieron y al que todos los aludidos le guardamos un cariño entrañable... entonces, insisto: ¿Qué hacemos?


jueves, 7 de enero de 2010

Patrimonio de Tejutla


Entre nogales y manzanos, la Villa de Tejutla conserva, con mucha dificultad, elementos históricos plasmados en su arquitectura y trazo urbano que rememoran glorias pasadas. La torre del reloj, muy al estilo del período reformista (fotografías superiores) corona el centro del casco urbano que unifica de manera imperceptible las poblaciones de Santiago Tenango y Texutla, los dos barrios que surgierno a partir de la Época de Dominación Hispánica y que, posteriror al desastre causado por los retumbos del Cerro Quemado (Quetzaltenango) a mediados del siglo XVII se conviriteron en esta émerita población.
En las afueras del pueblo se encuentran los remanentes de un acueducto de arquería (fotografías inferiores), este vestigio, en viajes anteriores, lo había pasado inadvertido pues, de manera errónea, creía que "los arcos" se encontraban en Tacaná y sólo fue preguntando que la búsqueda de tal obra de ingeniería culminó con éxito en diciembre del año recién pasado, quedando ya la espinita clavada de querer investigar un poco de las razones que le dieron tanta grandeza al Curato de Texutla, el cual queda evidenciado en estas obras que sólo se edificaban en sitios que representaban un ingreso considerable para el erario o en pueblos estratégicos en la adminstración de las encomiendas.

De tal cuenta, fuentes como el Diccionario Geográfico de Guatemala (Francis Gall 1983. ed. IGN) presentan datos sueltos acerca de la existencia de tejedurías y trabajo en cuero. Asimismo, tanto en la fuente arriba citada, como en la página de la Asociación Tejutleca (www.asociaciontejutleca.es.tl) se menciona el trabajo de hilados y la presencia de cultivos de tuna, lo que hace pensar que la Encomienda local debió dedicarse de manera exitosa a la producción de grana, además de la siembra y procesamiento del trigo, actividad en la cual este municipio llegó a ocupar el segundo lugar en el ámbito nacional (ibíd. Asociación Tejutleca).
Espero regresar pronto a estos parajes para indagar un poco más acerca de  la historia que guarda el altiplano marquense.