jueves, 15 de octubre de 2009

Presentando la milenaria ciudad de Chukmuk


En la margen sur del majestuoso lago de Atitlán se localiza una de las ciudades prehispánicas más impresionantes de las Tierras Altas de Guatemala. Esta urbe campesina conocida como Chukmuk, palabra que del idioma Tz'utujil se traduce como "sobre las gradas", es una de las más complejas muestras de interacción mesoamericana: un puente de enlace entre las montañas y la costa que en parte se viste con un huipil mixteco de formas geométricas plasmadas en su arquitectura posclásica... a ratos es también costera, con un dejo de Teotihuacan y Kaminakjuyu en los bordados de su cerámica... y adornada finalmente con el toque de la tela gris sobre la cual se yergue, la de sus bloques canteados, la de manos y piedras de moler que son muchas y de diversas formas.
La milenaria Chukmuk renace, vuelve a poblarse 450 años después de sus días de gloria, ahora para alvergar a los hombres y mujeres que cuentan la historia de la noche que llovió tristeza y desolación. Dispuestos a devolverle la grandeza a la ciudad de los ancestros, los Tz'utujiles comienzan el proceso de recontrucción y rememoran el pasado plasmándolo en imágenes que explican, a propios y extraños, la historia prehispánica vivida en este graderío de andesita y limo situado al pie del Toliman.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Requiem de Guitarra y Muelas.




















A mediados de la década de los noventas, ya por medio propio, acostumbraba dirigirme al resguardo de la Cordillera Volcánica, a la ciudad de San Marcos. Allá, quién me recibía y daba cobijo era mi tío Jose, el valiente de todos mis familiares que se animó a volver al pueblito luego de su paso por la Metrópoli de Guatemala.
Las tardes de guitarra allá en San Marquitos se llenaban de música que brotaba de sus manos, prodigiosas para la guitarra y también para sacar muelas. Tocaba siempre Hotel California con adornos y todo, algunas de Alux y, tiempo después, los acordes que lo acompañaban en la iglesia. Siempre fue una delicia escucharlo.
De él, en el tejido de mi memoria queda el bordado de enseñanzas, especialmente las que me regaló con su ejemplo: de cualquier dificultad hay salida, toda vez tomemos la mano del Padre Celestial. Los hilos de su música, el color de la sonrisa suya y de todos los paisanos a los que les arregló los dientes y su legado de humildad y servicio conforman ahora una flor luminosa en este güipil que, desde hace unos días tiene un toque de tristeza por la partida tan pronta.
Acá se le extraña mucho tío.



Cuatro Prófugos



Y más tarde... en el salón de la justicia... Los superamigos se reunían para darle persecución a estos cuatro delincuentes [El Chaparro Calcomanía, El Güechero Choconoy, El Choper Solidario y el Suquinay Sinvergüenza] que se localizaban en el cuartel general del gabinete inmóvil.
Estos tipos, los menos buscados (excepto cuando es para cobrarles alguna pasada), según fuentes de alta confiabilidad, se encontraban en contubernio para darle un golpe al tedio, mal empleando el poder de la palabra...
A la fecha siguen prófugos, escondidos entre las multitudes y cometiendo sus fechorías en lo más recóndito de las montañas, entre los grandes y pegajozos capitales, en las oscuras mazmorras del gobierno y al calor de la mar del sur, sin que puedan ser detenidos.
Del único que nadie tiene siquiera una seña es del quinto elemento conocido como el Factor Z (o Zorro Lujurioso)...
Cualquier información al respecto, no se dará recompenza.





lunes, 31 de agosto de 2009

Del viaje del primero de agosto


Previo al evento de elección de la Rimial Tujaal, junto con Lencho y Jorge recorrimos el sitio arqueológico de Chu' Taxtyoox, del que en ocasiones anteriores he colocado algún post en este guipil dicrónico de la memoria. Durante esta visita pudimos apreciar una invocación (celebración de costumbre o ceremonia maya) efectuada en uno de los templos de la plaza superior de la Acrópolis del sitio, dejando en claro que este asentamiento únicamente cambió de actividad principal pero sigue en uso por los herederos del pueblo que lo construyó hace quinientos años.
El recorrido permitió que Jorge identificara algunos rasgos que había visto ya en sitios arqueológicos de su país y que confirmaron la presencia de rasgos mexicanos en este asentamiento. En el trascurso, la plática se volvió muy constructiva en cuanto a las posibilidades de generar algunas opciones de desarrollo laboral enfocadas en la protección de este remanente de la cultura sakapulteka.
De alguna manera, los tres caminantes de aquella jornada realizada al principio del mes encontramos un lazo fuerte del cual tirar en conjunto un lazo fortalecido con actividades cotidianas a las cuales Jorge y yo fuimos invitados a consecuencia de aquella plática... tanto que terminamos cargando tomates para la venta del día siguiente.

domingo, 30 de agosto de 2009

Imágen y Sonido del Tujaal




Durante las actividades de la feria patronal de Sacapulas de este 2009 logramos presenciar algunas danzas tradicionales acompañadas de música autóctona ejecutada magistralmente por la marimba de la Tujaal Tziij y por los magistrales interpretes del tun y la chirimía. La velada de las primeras dos fotos corresponde a la elección de la Rimial Tujaal, hija predilecta del pueblo que representará a esta localidad en las actividades del Rabin Ajau del año entrante.

El salón municipal quedó por momentos en penumbra y luego, los fuegos artificiales, el torito y los cohetillos de pólvora llenaron el ambiente del calor milenario que se entremezcla con el clima de las márgenes altas del Chixoy que, después de tantos viajes, sigue aportando imágenes nuevas al tejido de mis memorias en el altiplano y con toda seguridad puedo afirmar que la persistencia de la cultura centenaria y milenaria en el territorio Tujaal es quizá la más pura esencia de una comunidad que resiste con elegancia al cambio global y que, al mismo tiempo, adopta aquellos elementos que le son útiles para facilitar el devenir cotidiano.

Allá, el soundtrack de la película de la vida se compone de la sinfonía del correr del Río Negro, acompañado de los sones Sal Negra y Rey Quiché y ahora también del sonido viejo de la chirimía y así la magia de tantas generaciones continúa cautivando a este viajero de las Tierras Altas.

lunes, 3 de agosto de 2009

Calles Tecleñas




Del comienzo de recorrido del fin de semana último por El Salvador extraigo estas imágenes de las calles de Santa Tecla, donde cortésmente fuimos guiados por Raúl, quien nos deleitó con una verdadera cátedra de la historia de estos barrios llenos de Art Novo, donde los edificios más imponentes han sido restaurados e iluminados dándole nuevos bríos a esta ciudad.
La urbanización, según comentaba nuestro amigo, partió de la idea de edificar una nueva ciudad que cubriera las necesidades de traslado generadas por los constantes terremotos sufridos en la capital, acto para el cual se instaló un trazo de parrilla en la finca Santa Tecla al cual se le denominó como Nueva San Salvador sin que el nombre cuajara en la conciencia local que siguió llamando al asentamiento humano con el nombre de la finca cafetalera que antecedía la obra de hormigón.
Actualmente esta zona alberga una buena parte de la población de abasto de la Capital e incluye colonias nuevas que rodean el casco histórico en el cual existe toda una dinámica comercial y social que le otorga a los tecleños una identidad propia dentro de la nación más pequeña de América Central. Entre sus íconos, las imágenes del post aluden a dos construcciones del siglo XX: El quiosco de uno de los parques gemelos del centro y el edificio de la gobernación que actualmente alberga un centro cultural y un café que permiten vivir a pleno una pieza única en la arquitectura salvadoreña. Esta caminata nocturna ha quedado bordada en el güipil centroamericano de la memoria, en mis recuerdos más gratos de los viajes últimos más allá de la frontera en el levante.


Al Poniente del Cuzcatán

La noche guanaca se teje comúnmente de risas, es que más cálido recibimiento que el salvadoreño es imposible encontrar al viajar por los rincones de esta América Media. Esa noche de sábado, tras la odisea que fue llegar a Santa Tecla debido al craso error de abordar un bus de "la chucha" en lugar de viajar transbordando como lo hacemos regularmente, fuimos Jorge y yo recibidos por Raúl y Marielba, compañeros de la andanza arqueológica en estos territorios ubicados al sur de México, quienes nos llevaron a recorrer las calles de la Nueva San Salvador: los parques tecleños, el edificio de la gobernación de aquella acogedora ciudad y, al final del recorrido, una Píljener en el barcito denominado con el título de la obra magna de Cortázar. Ahí, en "La Rayuela" comenzó un viaje de tres días por el occidente del antiguo reino del Cuzcatán, un trayecto para compartir anécdotas de investigaciones, recuerdos de los viajes épicos de Raúl y míos por tierras costarricenses, chambrosadas de la Mariayerba, explicaciones llenas de datos nuevos versadas por Jorge y un cúmulo de nuevas experiencias para rememorar en próximos encuentros, recuerdos de este nuevo camino tejido en la ruta de las Flores, en Cihuatán y, por supuesto, en la Puerta de Entrada a Guanacópolis: la elegante Santa Tecla.