Llega uno cargado de telenques, con toda la ciencia y la locura que le permiten urgar los recobecos de la memoria guardada en objetos, en inmuebles viejos, en cerámicos rastros que aparecen por los caminos ancestrales y el güipil se teje de un descubrimiento que tiene más valor que las vasijas con hombrecitos pintados y los fragmentos de piedra finamente tallada de las Tierras Bajas: Acá en las Tierras Altas uno, sin tanta teoría, llena las arcas con la hermandad naciente.
A ratos como los tiestos en el camino, la amistad parece escondida, pero termina dejándose ver al resguardo de los muros de una Casa Vieja que llena de música la calle. Y siguiendo el rastro de aquellas evidencias, el camino muestra un gran hallazgo de las relaciones de intercambio de pueblos lejanos, de hermanos que vienen desde allá donde nace el sol.
Así anda uno de pata de perro encontrando el universo en las faldas del Tolimán, entre beneficios antiguos, cerros, cafetales, caminos llenos de leyendas y de historias mágicas. Así encuentra uno el pasado entremezclándose con una realidad que a ratos envuelve e invita a quedarse por un largo tiempo al cobijo de los volcanes que ven nacer al Madre Vieja.
Mi gratitud sincera a Wilson, Chacho, Fredy, Tavo y Mauricio por la puerta abierta. Mi profundo respeto para nuestros intrépidos guías en cada finca y paraje de San Lucas Tolimán.
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lunes, 23 de noviembre de 2009
¡Solito cayó el fugado!
Con la tranquilidad de quien nada debe (o nada tiene) el infame zorro motorizado aparece en la escena del crimen donde, cada cierto tiempo, en sanguinario ritual se destaza un pollo o un chihuahua. La orden de captura está girada!!
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Presentando el Güipil de la Arqueología Terraltense
Un nuevo espacio abre sus ventanas para compartir un poco de las asombrosas evidencias arqueológicas de Guatemala y del resto de Centroamérica. Este blog intenta difundir trabajos arqueológicos que carecen a la fecha de medios de publicación, reseñas de articulos relativos a la materia, fotografías, comentarios y trabajos de estudiantes de arqueología, de profesionales comprometidos con una ciencia humana.
Para visitarlo dejo el link Güipil de la Arqueología Terraltense o pueden entrar mediante los enlaces en la columna inferiror a la derecha.
Para visitarlo dejo el link Güipil de la Arqueología Terraltense o pueden entrar mediante los enlaces en la columna inferiror a la derecha.
Atitlán
viernes, 16 de octubre de 2009
Hispánico y chimalteco... con un toque familiar
Esta tubería de ladrillos alargados se localiza en Chimaltenango, en las cercanías de la ruta que conduce desde este poblado hacia Los Aposentos, a San Andrés Itzapa, a Parramos...
Hace poco menos de tres semanas, tío Mario Roberto y sus compañeros de trabajo en el COCODE localizaron el hallazgo mientras preparaban el terreno de la Alameda para iniciar el proceso de reforestación del sector que, meses atrás, hubo de ser talado por ordenes municipales amparadas en la excusa de que los árboles eran muy viejos.
Los vestigios resultaron en gran medida interesantes. Al principio pensé que se trataba de una tubería de drenaje de no más de 50 años, pero, al recolectar algunas muestras del tipo de ladrillo empleado y e la argamasa elaborada a base de cal y arena, mismas que luego llevé al IDAEH para que Yvonne las analizara - a ojo de buen cubero -, se aclaró el panorama, resultando que el cilindro, durante su vida útil en la Época de Dominación Hispánica, era parte de un sistema hidraúlico, quizá un acueduto, que seguía el rumbo que hoy lleva la Alameda.
En el plano personal, la investigación de este rasgo arquitectónico será, además de una puerta abierta en el campo de la mal llamada arqueología colonial, una experiencia peculiar a razón de efectuar un trabajo de la mano con mi tío y la demás gente de su comunidad.
Hace poco menos de tres semanas, tío Mario Roberto y sus compañeros de trabajo en el COCODE localizaron el hallazgo mientras preparaban el terreno de la Alameda para iniciar el proceso de reforestación del sector que, meses atrás, hubo de ser talado por ordenes municipales amparadas en la excusa de que los árboles eran muy viejos.
Los vestigios resultaron en gran medida interesantes. Al principio pensé que se trataba de una tubería de drenaje de no más de 50 años, pero, al recolectar algunas muestras del tipo de ladrillo empleado y e la argamasa elaborada a base de cal y arena, mismas que luego llevé al IDAEH para que Yvonne las analizara - a ojo de buen cubero -, se aclaró el panorama, resultando que el cilindro, durante su vida útil en la Época de Dominación Hispánica, era parte de un sistema hidraúlico, quizá un acueduto, que seguía el rumbo que hoy lleva la Alameda.
En el plano personal, la investigación de este rasgo arquitectónico será, además de una puerta abierta en el campo de la mal llamada arqueología colonial, una experiencia peculiar a razón de efectuar un trabajo de la mano con mi tío y la demás gente de su comunidad.
jueves, 15 de octubre de 2009
De esos lugares a los que siempre vuelvo
Los viajes que comienzan cada vez que Jorge regresa a Guatemala dejan siempre alguna historia que contar, principalmente cuando el recorrido nos adentra en los sitios arqueológicos de las Tierras Altas y del occidente de El Salvador.
Iximche se presentó como la opción a visitar a mediados del año pasado. Desde el inicio, la visita al museo de sitio generó un diálogo coloquial con respecto de los elementos mexicanos previos a la conquista que se presentan como parte del inventario de vestigios de la fortificación Kaqchikel. Luego recorrimos las estructuras de los grupos principales en donde Jorge tomó como cincuenta fotos con un rollo de treinta y seis exposiciones, mismas que se velaron (o simplemente no salieron) y la tarea hubo de sacarla mi (ahora jubilada) cámara Samsung de 3.5mpx -place comercial here-...
La imaginación vuela desde el ingreso en el Tinamit amurallado, la caballería de Alvardo se abría paso con dificultad en aquel tejido de callejones estrechos en aquel inmerecido recibimiento tras las conquistas efectuadas en territorio K'iche', precursoras de una alianza que terminaría con premura a raiz de los incontables abusos del Tonatiuh... luego la ciudad prendida en fuego y al abandono.
Sin duda aquel diálogo de agosto de 2008 revivió un poco de la historia de Iximche, así pasa cuando voy acompañado. Otras veces, voy únicamente a quedarme absorto por el paisaje, a contemplar el paso del tiempo, a recargar baterías con el aire frío de Tecpán, a maravillarme del ingenio humano que llevó a edificar todos aquellos templos y palacios en apenas cinco décadas...
Iximche se presentó como la opción a visitar a mediados del año pasado. Desde el inicio, la visita al museo de sitio generó un diálogo coloquial con respecto de los elementos mexicanos previos a la conquista que se presentan como parte del inventario de vestigios de la fortificación Kaqchikel. Luego recorrimos las estructuras de los grupos principales en donde Jorge tomó como cincuenta fotos con un rollo de treinta y seis exposiciones, mismas que se velaron (o simplemente no salieron) y la tarea hubo de sacarla mi (ahora jubilada) cámara Samsung de 3.5mpx -place comercial here-...
La imaginación vuela desde el ingreso en el Tinamit amurallado, la caballería de Alvardo se abría paso con dificultad en aquel tejido de callejones estrechos en aquel inmerecido recibimiento tras las conquistas efectuadas en territorio K'iche', precursoras de una alianza que terminaría con premura a raiz de los incontables abusos del Tonatiuh... luego la ciudad prendida en fuego y al abandono.
Sin duda aquel diálogo de agosto de 2008 revivió un poco de la historia de Iximche, así pasa cuando voy acompañado. Otras veces, voy únicamente a quedarme absorto por el paisaje, a contemplar el paso del tiempo, a recargar baterías con el aire frío de Tecpán, a maravillarme del ingenio humano que llevó a edificar todos aquellos templos y palacios en apenas cinco décadas...
... Y siempre vuelvo.
Presentando la milenaria ciudad de Chukmuk
En la margen sur del majestuoso lago de Atitlán se localiza una de las ciudades prehispánicas más impresionantes de las Tierras Altas de Guatemala. Esta urbe campesina conocida como Chukmuk, palabra que del idioma Tz'utujil se traduce como "sobre las gradas", es una de las más complejas muestras de interacción mesoamericana: un puente de enlace entre las montañas y la costa que en parte se viste con un huipil mixteco de formas geométricas plasmadas en su arquitectura posclásica... a ratos es también costera, con un dejo de Teotihuacan y Kaminakjuyu en los bordados de su cerámica... y adornada finalmente con el toque de la tela gris sobre la cual se yergue, la de sus bloques canteados, la de manos y piedras de moler que son muchas y de diversas formas.
La milenaria Chukmuk renace, vuelve a poblarse 450 años después de sus días de gloria, ahora para alvergar a los hombres y mujeres que cuentan la historia de la noche que llovió tristeza y desolación. Dispuestos a devolverle la grandeza a la ciudad de los ancestros, los Tz'utujiles comienzan el proceso de recontrucción y rememoran el pasado plasmándolo en imágenes que explican, a propios y extraños, la historia prehispánica vivida en este graderío de andesita y limo situado al pie del Toliman.
La milenaria Chukmuk renace, vuelve a poblarse 450 años después de sus días de gloria, ahora para alvergar a los hombres y mujeres que cuentan la historia de la noche que llovió tristeza y desolación. Dispuestos a devolverle la grandeza a la ciudad de los ancestros, los Tz'utujiles comienzan el proceso de recontrucción y rememoran el pasado plasmándolo en imágenes que explican, a propios y extraños, la historia prehispánica vivida en este graderío de andesita y limo situado al pie del Toliman.
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