

Algunos
parajes del
Altiplano se encuentran aún ocultos entre la maleza. Durante los primeros años de andar por el
Tujaal Amaq, la casa de los
Sakapultekos,
William,
Bernabé y Yo, guiados por Don Chus
tuvimos el privilegio de conocer algunos de los sitios
arqueológicos menores de la región. Cada uno cuenta con un encanto místico, tan sacro como
Chu'
Taxtyoox y con una historia grabada en la piedra y la cerámica que algún día espero publicar.
Particularmente, me causa una gran emoción visitar los dos puntos a los que refieren las fotografías, el primero en Xa'lpoqol, un asentamiento de tipo ceremonial, probablemente dedicado al culto de la muerte y vinculado a Chu'taxtyoox como el punto por donde escapa el Astro Rey en su viaje crepuscular que le lleva al inframundo. Su patio para juego de pelota no alberga espacio para público, es sólo un acontecer sagrado entre el jugador y sus dioses que le esperan al alba. Es un asentamiento prehispánico relativamente pequeño pero que no deja de sorprenderme.
La segunda imagen corresponde al "Altar 2", mismo que se ubica en el sitio Epiclásico de Xo'lchuun y constituye uno de los pocos monumentos tallados registrados a la fecha en el Altiplano Norte. Este emplazamiento se encuentra estratégicamente ubicado en el delta donde confluyen los ríos Blanco y Negro para conformar el majestuoso Chixoy. La piedra tallada cuenta con algunas bolutas que asemejan un Tzompantli y, en la parte superior, cuenta con algunas oquedades que permiten captar el agua de lluvia o la sangre que mana del cuerpo humano durante los sacrificios rituales.
He visitado estos dos lugares unas 10 veces en los últimos cinco años y no dejan de parecerme fascinantes aunque, respondiendo al comentario de Hanna, no es sólo el monte y las piedras lo que me lleva siempre de vuelta a Sacapulas: es también la calidez de mis amigos de aquel poblado y el sentimiento de que siempre hay algo por descubrir allá, tanto en el campo como en lo recóndito del alma.