lunes, 26 de enero de 2015

Camioncitos disfrazados

Hacia el occidente estos armatostes avanzan con una lentitud bárbara, llevan los espacios entre butacas reducidos y los de piernas largas sufrimos las consecuencias de tal desfachatez que gana apenas seis espacios para gente sentada-aperchada que, de no ir sobre el cojín, irían igual apuñuscados en el pasillo de estos camioncitos disfrazados como autobuses de colores.

Fuera de todo, las camionetas de parrilla en esta latitud aún se mantienen libres del acoso de la violencia. Si lleva uno tiempo aún es una diversión y un poco una aventura. El año pasado, por ejemplo estuve viajando a Comitancillo (localidad para la cual no hay microbuses) y conocí rutas nuevas que lo llevan a uno a través de la pradera subalpina marquense. Barrancos extremos, caminos de terracería conquistados por esta lata con ruedas. Acá voy, adentro. De retorno vengo cargando con unas ollas que compré en el mercado local y conseguir que llegaran intactas adentro de un chunche de estos es toda una tarea de titanes.



Acá voy, adentro… algunos en el bus de adelante, viajan libres al viento en estos cacastes con parrilla.   

viernes, 21 de noviembre de 2014

Papeles viejos.

 Es un cuarto pequeño con una estantería de metal corrida a lo largo de toda la pared del fondo. El recinto fue seleccionado porque tiene buena circulación de aire y también porque está donde a nadie estorba y donde solo a don Huguito le importa… y ahora también a mí.

Los papeles más viejos datan del siglo XVII, hay intercambio de correspondencia del Supremo Gobierno, la Alcaldía y la Comandancia de Armas; hay inventarios y un sinfín de nombres de vecinos que han sido, o que fueron, el engranaje de la Ciudad Cabecera, del pueblo barreño. Historia entre papeles viejos.

Orientado por el Hugo Del Valle, albacea del pasado marquense y, por ende, del Archivo Histórico Municipal de San Marcos, busco documentos que me narren pasajes de la vida de un presidente y de la familia que dejó atrás cuando se enlistó en el Ejército Reformista. Cada folio, por mínimo dato, le apunta un éxito al proyecto de Lorena, mi amiga historiadora que, en el buen sentido, anda removiendo el avispero del ya no tan próximo pasado.

Aparece doña Celia, don Joaquín, los generales López y Soto, María y Manuel. Hago registro fotográfico de los datos útiles contenidos en cada legajo y, de ganancia, también encuentro a mamá Cacimira, viuda y criando aún a papá Ignacio y tío Mariano que llevan once ausencias a la escuela en un mes no definido de 1874; a papá Santos que le nombran síndico y que luego lo consignan para emprender el viaje a la Capital para integrarse a las fuerzas que sirven al General Barrios sin que pueda entonces ejercer su cargo; y ya para el siglo XX, a papá Gilberto me lo presentan haciéndose cargo de la Tesorería Municipal y, en el enredo, otra vez Manuel, los veteranos del 71, los revolucionarios del 97…
Al fin de cuentas, papeles viejos. 

miércoles, 6 de marzo de 2013

Andar breve... (I)

Dos semanas entre el ir y venir:

Un asalto al autobús, una exposión de piezas en mi inminente regreso al pasado prehispánico (de ahí el por qué de la tortuga que está abajo);  un reencuentro con William y José en la universidad, con Wilmar en San Marcos.  Un amor que comienza, carretera que nunca termina, un balneario en la bocacosta que no conocía, otro más entre las montañas al que no iba hacía cuatro años, mi ciudad natal, mi ciudad de abasto y mi pequeña ciudad...y más asfalto por andar.

Para mientras muchos hablan del fallecido y otros (los de siempre) aprovechan las circunstancias para hacer desmadres o no hacer nada y así, entre el pan y el circo, la cosa no camina (reflexión infructuosa que viene con la pausa del camino).

Y yo mañana retorno a las carreteras, que son mi esencia, que me dan y quitan (como la vida), que me llevan de vuelta a casa y que me sacarán, pronto, para enfilar hacia cualquier destino.



martes, 20 de noviembre de 2012

San Marcos: Terremoto del 7 de noviembre (IV)

Caminata.

Desde el 7 de noviembre por la tarde, luego del terremoto, la sociedad del Valle Central de San Marcos abre un nuevo sendero. No estaba muy claro de la magnitud de la situación en la ciudad hasta que comenzaron las demoliciones. Ahora sí, los daños se perciben a pleno cuando uno pasa por esas calles donde tanto solar quedó vacío. Esas demoliciones son un caos de emociones y esas fotos que se publican en el facebook, que cada amigo sube para mostrar el antes y el después de su vivienda (de lo que fue) pega fuerte en la cabeza y en el corazón.

Pero desde la noche del 7 arrancó la caminata. El montaje de albergues tan a tiempo, la ayuda canalizada por medio del Club Rotario, de la Parroquia de San Marcos, de la CONRED y de otras instituciones grandes ha sido un alivio y también una empresa de unión. Y los aportes pequeñitos de particulares que se han convertido en grandes donaciones porque llegan a donde el Estado y la iniciativa privada no llegan. Es así como se reconstruye el camino y se da el primer paso.

Luego nos encontramos todos en el camino, algo asustados, pero despiertos, haciendo lo que nos toca y un poco más, acarreando víveres, láminas y muebles, llevando sueños e ideas frescas, que tienen que ser energía suficiente para darle vida, otra vez, a las ciudades gemelas del Valle Central de San Marcos.




martes, 13 de noviembre de 2012

San Marcos: Terremoto del 7 de noviembre (III)


Remis.


Casa Remis, meses antes del terremoto.
Hoy en la tarde decían que ya estaban abiertos los agujeros para colocar la dinamita, si esto es cierto, el edificio centenario más bonito de San Marcos caerá con toda la gloria de seguir dando de qué hablar pues será la primera estructura  implosionada del occidente de Guatemala, muerte digna e imponente para esa casa que albergó el primer estudio fotográfico de San Marcos  (de don Nicho Remis), que personificó al Maestro Constructor Enrique Menaldo, quien dio vida a nuestras calles con sus decoraciones impresionantes de mampostería, madera y ladrillo, que en los últimos tiempos fue mi lugar preferido para desayunar en el restaurante ubicado en su planta baja. Será, después de las vidas humanas, la pérdida más grande que tendrá nuestro valle. 

A estas horas, aún con la esperanza de una intervención prodigiosa por parte de Patrimonio Cultural, me despido con estas imágenes del excelente edificio.

En la pared del fondo hay una leyenda de grafitti que dice "Demolición Total. Dinamita." Fotografía de la noche de ayer.




San Marcos: Terremoto del 7 de noviembre (II)


Polvo.

Estas son nuestras calles, acá vivimos y andamos. A partir del evento geológico del 7 de noviembre, la situación es deprimente. Las lindas callecitas de San Marcos ahora forman parte de un valle polvoriento, en una postal que pinta un panorama como de villa ubicada en medio del desierto. La ciudad que se engalana con sus monumentos de comienzos del siglo XX, para hoy, ya no es lo mismo. Los rumores de pérdida van confirmándose con el pasar de las horas, es así que las demoliciones comenzaron ayer frente al Chalet San Miguel, en la Calle Real, en los alrededores de la Bonilla (en las calles donde vivió la familia de mi mamá), en el Cantón Santo Domingo, casa tras casa “en polvo te convertirás” así seas casita de habitación o edificio histórico (como el Edificio Remis) y la vida, de todas formas sigue. La calamidad entre todo deja saldo positivo, esa unidad marquense donde todos tratamos de levantarnos juntos entre víveres, agua purificada, tractores, ingenieros y polvo. 



sábado, 10 de noviembre de 2012

San Marcos: Terremoto del 7 de noviembre

Para el día de hoy las labores de demolición han comenzado en la cabecera departamental.

La mañana del 7 de noviembre comenzó con un movimiento sísmico de magnas proporciones que, a eso de las 10 de la noche ya había sido declarado oficialmente como terremoto. Haciendo la cuenta, el evento  causó daños severos a todas las casas de los cascos urbanos de San Marcos y San Pedro, entre otros municipios. El susto generalizado y la gente comenzando a limpiar los escombros en sus casas se vieron desde los minutos siguientes y, ya para las cuatro, la población hacia el recuento de daños.

Yo he visto con tristeza que las casas de varios amigos quedaron inservibles y, de plano, dada mi profesión he visto con tristeza como los monumentos históricos, en especial las casas de inicios del siglo XX se van cayendo a pedazos, que algunas tendrán que ser demolidas y que, si pretendemos conservar alguna, habrá que esperar una intervención eficaz de las autoridades de Patrimonio Cultural que puedan gestionar los recursos necesarios para tal efecto. De la población he de decir que me parece que todos tienen una actitud positiva y, desde las posibilidades de cada uno, se ha hecho el esfuerzo por  salir adelante en estos primeros días. Fuera de todo, ahora queda demostrado que tenemos la unidad necesaria para sacar adelante a nuestra pequeña ciudad.